Leo El albatros negro y admiro el exhaustivo trabajo de documentación de María Oruña sobre galeones sumergidos y la ciudad de Vigo, pero en otras novelas de la autora, este esfuerzo ha resultado más exitoso: El ritmo de la historia acaba por perder ligereza a causa de los prolijos datos y digresiones de tipo náutico o histórico.
Por otra parte, la fórmula de las dos tramas paralelas en épocas diferentes ya empleada en El bosque de los cuatro vientos sigue resultando eficaz como recurso estructural y de suspense. Y, desde luego, refresca el peso argumental.
En todo caso, sigue siendo una lectura atractiva en el que María Oruña dedica un sentido homenaje a la ciudad de Vigo, a su ría, a su historia y a sus gentes. Muy sugerente, por cierto, como punto de partida para rutas literarias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario